Te escribo,
para perdonar el
tiempo
que paso sin ti,
todas las horas
que paso tocando mis
dedos
contra estas hojas
ciegas,
vivas
y necias.
Te digo lo que siento
triturando palabras
que caducan en dolor
sin la conciencia del
olvido,
sin decir tu nombre
ni cuantos días van,
sin saber si me he
rendido
o mañana volveré.
Solo a veces te dejo encuadernada
sobre una mesa,
olvidando cuanto quiero que me quieras,
me viste como siempre
la sonrisa de la
mañana,
abro la ventana
Y salgo a buscarte
sueños
Tengan
O no tengan dueños.